El mundo de la alfombra

Parece un tópico, pero imaginar una alfombra y pensar de inmediato en Oriente y en sus distintos ambientes es algo natural e inmediato. En un primer momento, nadie pensaría  asocial la alfombra con Occidente sus ejemplares europeos de Aubusson o la Savonnerie,  poco conocidos y mucho menos importantes. Es un hecho normal y plenamente justificado, ya que el arte de la alfombra nació y se desarrolló en Oriente, ámbito geográfico donde dicho objeto constituye un elemento esencial de la vida cotidiana y es una de las máximas expresiones artísticas de aquellos pueblos.

 A nadie le extrañará, por tanto, que en este blog dediquemos varios posts a la alfombra oriental y, en particular,  a los ejemplares anteriores a 1920, es decir a aquellas piezas antiguas o “viejas”, no contaminadas todavía por las nuevas exigencias nacidas del comercio con Europa y América.

En nuestras casas, las alfombras o las moquetas constituye elemento decorativo, pero también un elemento ecológico que puede aislar nuestra casa del frío o el calor. Sin embargo, para el munco oriental y el mundo árabe, ha representado siempre el núcleo de la casa misma. Un lugar donde comer, dormir o refugiarse y, al mismo tiempo, un santuario dónde rezar cinco veces al día.
Es justo en este contexto, tan vinculado a la vida cotidiana, dónde hay que situar cada alfombra,  con el fin no sólo de devolverle su verdadero valor cultural, sino también de poder interpretar cabalmente su significado artístico.


¿Preparados para conocer las alfombras desde sus inicios? Pues estad pendienes de nuestro siguientes posts.

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